Con la autoria de la Doc, Vero.

Hoy fui a Plaza Pozuelos, porque déjame decirte que si León tiene su Plaza Mayor, nosotros aquí en Guanajuato tenemos Plaza Pozuelos, no Mega Comercial, no, o sea, para nada, había salido de mi trabajo así que iba toda curra, muy bien vestida con un traje sastre gris, tacones del 11, me veía y me sentía excelsa.

Deambulando por los pasillos, buscando mi mandado, empujaba mi carrito cuando de pronto, un caballero no de triste figura sino por el contrario, bastante agradable y de buen ver, chocó con mi carrito y me sonrió, yo le sonreí también y seguí mi camino, más adelante nuevamente nos encontramos y me sonrió otra vez, ahora hasta un quiebre de pestañas le dediqué, “ya ligué –pensé- éste me anda tirando el calzón”, así hasta que a la quinta vez y en la sección de carnes frías, por fin me abordó, sonrisa de oreja a oreja, voz sensual y ojos coquetones, me dijo:

- “disculpe señora, ¿ha probado las enchiladas mineras?”

-¡Ya la hice!, este cuate me va a invitar a comer –pensé yo- Claro que sí señor.

-¿Y le gustan?

-Desde luego, son deliciosas, “de aquí al restaurante” -pensé yo-

Con mi mejor sonrisa y derramando sex-appeal, me dispuse a aceptar la esperada invitación a comer cuando escucho como entre sueños una pregunta:

-Disculpe ¿sabe con qué chile se preparan?

Casi me ahogo al detener la risa que amenazaba con salir a borbotones de mi boca,

-No señor, ese dato no se lo puedo dar.

Ni modo, pensé, uno mas que se me va por no saber cocinar.

La Doc.


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