Sexo raro…
Saturday 9 de August de 2008 por amarantaSolo pongo algunas, la lista es extensa y no simempre interesante, he aqui algunos extravagantes ejemplos (encontrado en http://www.adn.es/sexo/):
Abasiofilia: inclinación sexual hacia personas minusválidas. Los sumisos discapacitados tienen mucha aceptación en ambientes sadomasoquistas y la silla de ruedas se considera un fetiche más. La otra cara de la moneda de esta parafilia estaría en la autoabasiofilia, o placer derivado de estar o quedarse cojo o incapacitado.
Acrotomofilia: es lo que tienen los seres incapaces de experimentar un orgasmo con personas que no tengan algún miembro amputado.Muchas veces, los devotos de esta parafilia usan los muñones en la penetración, como sustituto del pene. No confundir con los apotemnofílicos, que son aquellos que disfrutan con las amputaciones de su propio cuerpo.
Agrexofilia: seres que sólo se excitan cuando saben que terceras personas escuchan sus encuentros sexuales. Sería la vecinita que chilla como una posesa cada vez que se sube un hombre a casa y luego sonríe cuando nos la cruzamos en la escalera.
Amaurofilia: atracción erótica por personas ciegas o, en su defecto, con los ojos vendados.
Autocateterismo: (aviso: esta parafilia puede herir la sensibilidad del lector masculino): es una variante de la masturbación que consiste en introducir todo tipo de objetos en la uretra. Se trata de una práctica arriesgada porque suele dar lugar a infecciones.
Autofelación: hacerse una “mamada” a uno mismo. Según el Informe Kinsey, sólo dos o tres de cada mil hombres son capaces de llevar a cabo esta proeza, para la que es necesario un pene largo y una columna vertebral extremadamente flexible. Probablemente, es la parafilia más antigua de las aquí recogidas, puesto que reputados arqueólogos han encontrado jeroglíficos del Antiguo Egipto que muestran hombres felando su propio pene. Dos variantes de esta parafilia son el autocunnilingus (versión femenina de la autofelación, es decir, cuando una mujer disfruta practicando sexo oral consigo misma) y la autopederastia (que, dicho vulgarmente, viene a ser el acto de “follarse a sí mismo”, o sea, introducir el pene en el propio ano doblándolo hacia atrás).
Autonepiofilia: placer derivado de usar pañales, baberos o chupetes y ser tratado como un bebé por otros adultos. Es una práctica con cientos de adeptos y foros en Internet, e incluso existe un subgénero pornográfico dedicado a ella, como puede comprobarse en páginas web como Adult Baby Magazine.
Dendrofilia: amor por los árboles. Cierto tipo de individuos sólo llegan al clímax cuando se frotan con el tronco o de los árboles. Las raíces de esta parafilia se encuentran en la infancia, cuando el niño descubre un inesperado placer sexual cada vez que trepa a un árbol.
Dismorfofilia: pasión lúbrica por todo tipo de seres deformes, desde jorobados hasta personas con partes del cuerpo quemadas, pasando por mujeres mastectomizadas, víctimas de desastres nucleares, “hombres elefante” y un largo etcétera.
Furtling: insólita variante de la pornofilia que consiste en excitarse y eyacular única y exclusivamente penetrando con el dedo la zona genital recortada en una foto o dibujo.
Insuflación: es la mala costumbre de soplar con fuerza en los orificios corporales ajenos. Y decimos mala porque, en ciertas partes (como el pene o la vagina) el soplido puede ser perjudicial para la salud, puesto que existe la posibilidad de que el aire entre en el torrente sanguíneo y provoque una embolia.
Microgenilatismo: atracción sexual hacia los penes pequeños. Cuanto más diminuto sea el falo, mayor será la excitación. Las aficionadas y aficionados a esta parafilia buscan con lupa micropenes en los foros y chats de Internet.
Oculofilia: atracción irresistible por los ojos ajenos, que lleva al oculofílico a gozar lamiendo, tocando y a veces incluso penetrando la zona ocular. Del mismo modo, existen figuras pasivas que disfrutan cuando alguien “ama” sus ojos. Cuenta la leyenda que existió una prostituta filipina que se quitaba su ojo de cristal para que sus clientes penetraran su cuenca vacía.
Ofidiofilia: la padecen los zoófilos que sólo sienten morbo o tienen relaciones sexuales con serpientes. La mayoría de las parafilias se suelen dar con diez veces más frecuencia en hombres que en mujeres, pero esta en concreto afecta en mayor medida al sexo femenino.
Olfactofilia: personas que se excitan con el aroma del sudor genital de sus amantes y consiguen llegar al paroxismo utilizando únicamente su pituitaria, ya sea aplicándola directamente sobre la entrepierna sudada o bien sobre prendas íntimas usadas.
Picacismo: amantes del picoteo erótico, es decir, que obtienen placer sexual introduciendo alimentos en sus partes sexuales (principalmente orificios) para que el amante los recoja con la boca, los mastique y los trague.
Somnofilia: atracción sexual por individuos dormidos y desconocidos, a los cuales se pretende acariciar y amar mientras duermen como angelitos. Mucho más fácil lo tiene el hipnofílico, que se conforma con masturbarse mientras contempla a personas que están en brazos de Morfeo.
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